Bienvenidos al espacio dedicado a madres y padres

En esta página queremos hacer llegar a las madres y padres algunos recursos útiles para la educación sexual de sus hijas e hijos. SEXUMUXU es un proyecto dirigido a la comunidad educativa, donde las madres y los padres juegan un papel muy importante.

En el menú de la izquierda aparecen recursos que se actualizan constantemente. Debajo encontrarás algunas preguntas habituales que se hacen los padres. Pulsando en ellas podrás acceder a la información que, más que dar respuestas a esas preguntas, aportaran ideas para el debate y la reflexión. 

 

Las madres y los padres no pueden aspirar a ser los principales confidentes de la intimidad afectivo-sexual de sus hijos e hijas.

La adolescencia es la etapa en la que los chicos y chicas deben transformar sus vínculos afectivos. Su desarrollo les impulsa hacia el exterior de la familia. Por ello aparece la necesidad de vincularse a sus amigos y amigas, al grupo de iguales, y finalmente a sus parejas en el caso que ello llegue a ocurrir en esta etapa de la vida.

Los y las adolescentes necesitan explorar el mundo más allá de la familia, como algo necesario para su crecimiento personal.

Este comportamiento es perfectamente lógico, puesto que responde a la necesidad de forjar su propia autonomía personal.Para ello, tienen que transformar los intensos lazos familiares y proyectarse hacia el exterior, estableciendo nuevos vínculos con sus iguales, amigos, parejas, otros.

Por esto, el mejor amigo, la mejor amiga, suele jugar un papel más importante que los propios padres respecto a la confidencialidad en relación con las primeras experiencias afectivo sexuales. El papel de las madres y de los padres consiste en:

a) Mostrarse disponibles cercanos.

b) Saber reconocer la autonomía emocional de hijos e hijas y ser sensibles a ello.

c) Aceptar la distancia adecuada con ellos.

d) Mantener y cuidar todas las vías de comunicación con ellos. 

Este proceso evolutivo es idéntico en personas tanto heterosexuales como homosexuales. Obviamente las necesidades afectivo-emocionales y sexuales son las mismas.

Las madres y los padres deben ser la plataforma que permita a sus hijas e hijos explorar el mundo en todos sus aspectos, también en lo afectivo y sexual.

Las madres y los padres deben de cumplir con sus hijos las siguientes funciones:

1.- Tienen que ser BASE DE SEGURIDAD. Es decir, las hijas e hijos sólo podrán explorar el mundo con éxito, si utilizan a su familia de origen como base de exploración. Del mismo modo, un astronauta sólo podrá explorar el espacio exterior a partir de la base espacial.

La habilidad de los padres consiste en mantener con sus hijas e hijos la distancia emocional adecuada. Ni una distancia excesivamente corta que no respete su autonomía emocional (agobio), ni excesivamente distante que les haga inaccesibles (indiferencia).

2.- Tienen que ser PUERTO DE REFUGIO. Las madres y padres son figuras que tienen que ser percibidas por sus hijos e hijas como incondicionales, disponibles y duraderas.

Pase lo que pase, haga lo que haga, sé que siempre puedo recurrir a mis padres, en busca de consuelo y apoyo”.  

La exploración del mundo exterior a la familia puede ser dura y arriesgada. El astronauta es capaz de explorar el espacio exterior gracias a que está unido a la nave espacial por un cable que le aporta la seguridad necesaria para realizar sus trabajos. Del mismo modo los y las adolescentes podrán explorar el mundo exterior con seguridad, si mantienen un vínculo seguro y confiado con sus figuras más significativas: Las madres, los padres, los hermanos y hermanas, y ... otros.

Dicho de otro modo, la familia debe proporcionar a los y las adolescentes la seguridad necesaria para potenciar la capacidad de exploración de sus necesidades afectivas (amor, enamoramiento, amistad) y sexuales (erotismo, deseo erótico, comportamientos sexuales). Al mismo tiempo, los vínculos afectivos con las figuras significativas aportan el soporte necesario para este fin.

Un teléfono móvil puede funcionar autónomamente durante tiempo, siempre y cuando recargue su bateria conectándose a la red eléctrica.

Una persona adolescente puede explorar el mundo autónomamente. Para ello, necesitará "cargar la bateria" conectándose a su red de vínculos afectivos significativos (madre, padre, amigos, otros).

El riesgo en las relaciones sexuales no se asocia directamente a los conocimientos sobre sexualidad, sino a la capacidad de los adolescentes de manejar situaciones de alta intensidad emocional como son el deseo erótico y la intimidad afectiva.

Ello significa que el esfuerzo de los padres no debe consistir en "hablar de sexo" con los hijos, si por ello se entiende dar una charla sobre sexualidad. Para ello está la escuela y los centros de salud.

Los padres pueden ayudar a sus hijos a proyectarse en el futuro. Lo hacemos en otros ámbitos de la vida como en el laboral, en el económico, en el sanitario.

"...piensa bien en los estudios que vas a elegir, en ello va tu futuro". "...tienes que aprender a administrar tu dinero, la cosa no está para bromas". "... vigila tu alimentación y haz ejercicio, así tendrás buena salud en el futuro".

Los padres deberían aportar su experiencia vital. No se trata de hablar de sus intimidades sexuales, puesto que forman parte de la intimidad personal que debe ser protegida. Se trata de aportar su experiencia personal respecto a como han resuelto sus necesidades sexuales y afectivas. Se trata de ayudar a sus hijos a proyectarse en el futuro tambien en relación con su sexualidad. Veamos algunos ejemplos:

... "en este momento que tienes 15 años, tal vez no hayas sentido necesidades afectivas ni sexuales, pero tienes que pensar que en un futuro probablemente próximo las sentirás y tendrás que tomar decisiones. Puede que te enamores, puede que alguien te proponga tener relaciones sexuales o que seas tu quien las propongas. Cuando llegue este momento habrás de estar preparado/a. Sabes que puedes contar conmigo si crees que me necesitas".

 ... " mira hija, mis primeras relaciones sexuales con un hombre no fueron satisfactorias, yo le quería mucho. El me pedía tener relaciones sexuales y yo no me negué, porque le amaba. Sin embargo, no me sentía preparada para el sexo, nunca había pensado en mi misma, a penas conocía mi propio cuerpo ni mis reacciones sexuales. Por eso mis primeras experiencias sexuales fueron desagradables. Con el tiempo fui aprendiendo. Tu ya tienes edad de tener experiencias afectivas y sexuales, me gustaría que cuando te llegue el momento, fueras una mujer autónoma con las cosas claras, no como yo cuando tenía tu edad" (diálogo real entre una madre y su hija de 16 años).

 ... "que suerte tienes hijo, que suerte tienes. - ¿Por qué?- Porque cuando te llegue el momento de la masturbación podrás incorporarla libremente a tus experiencias eróticas. A diferencia de mí, que cuando tenía tu edad me asutaban, tratándo de que la evitara, diciéndome necedades tales como que la masturbación produce enfermedades, interfiere en el desarrollo intelectual, etc. .... ¡Qué suerte tienes, qué suerte tienes! (diálogo real entre un padre y su hijo de 13 años).


La mejor protección respecto a los riesgos asociados a la actividad sexual, que los padres pueden aportar a sus hijas e hijos, consiste en ayudarles a desarrollar sus propios criterios respecto a la sexualidad. Que sean competentes defendiendo sus propias posiciones, sus propios valores acerca de como organizar e integrar en sus vidas sus necesidades afectivas y sexuales. Todo ello antes de iniciarse.

Son los y las adolescentes con criterios más elaborados acerca de la sexualidadlos que menor disposición al riesgo muestran ante la actividad sexual. El papel de la familia puede ser determinante en este sentido. El conocimiento técnico de los recursos de protección tales como el uso del preservativo, los anticonceptivos, o las técnicas de sexo seguro, son también muy importantes, pero sólo su conocimiento, que debería garantizar el proceso educativo, es insuficiente.

Por otro lado, los y las adolescentes con mejores relaciones con la madre, el padre y los igualesson los que muestran menor disposición al riesgo, incluso antes de iniciarse en la actividad sexual.

No se trata de hablar de sexo (en sentido técnico) sino de normalizar el diálogo entre padres e hijos basado en relaciones de confianza y  sentido común. Éste es el papel esencial de las familias en materia de educación sexual.

SEXU MUXU MADRES y PADRES